«Cualquiera que se extravía,
y no persevera en la doctrina de Cristo,
no tiene a Dios; el que persevera
en la doctrina de Cristo, ése sí tiene
al Padre y al Hijo. Si alguno viene a vosotros,
y no trae esta doctrina, no lo
recibáis en casa, ni le digáis: ¡Bienvenido! Porque el que le dice: ¡Bienvenido!
participa en sus malas obras.
(2 Juan 1:9-11)»
Objetivo
Identificar, describir, sostener y presentar bíblicamente
los aspectos fundamentales de la doctrina de Cristo, la piedra angular de la fe
cristiana; al mismo tiempo que conocer la verdad que les hará libres de las
falsas doctrinas.
Resultado de
aprendizaje
Al finalizar este
curso, el estudiante estará en capacidad de afirmar y establecer su corazón
sobre el fundamento de la piedra angular de la fe cristiana, «la doctrina de
Cristo», igualmente, estará en capacidad de identificar toda la doctrina de
error por el conocimiento de la verdad.
Debo impactar
como hijo de Dios, como ministro de la palabra, yo predico y vivo a Jesucristo.
El enfoque de la palabra está en Cristo, la Biblia contiene historias,
biografías, crónicas de reyes, habla acerca de profetas y predicadores, datos
geográficos, pero el centro de todas esas cosas es Cristo, Jesús es el tema
principal, es por Jesús que se llegó a conocer en todo el mundo el mar de
Galilea. Cada sección habla de Jesús. La Biblia habla acerca de Dios y de lo
que él hizo por nosotros, lo más importante es que él envió a su Hijo a morir
por nosotros. Sólo un Padre que ama a sus hijos hace eso.
En el Antiguo
Testamento, AT, hay una preparación del país, de la cultura que recibiría al
Mesías. Abraham sale de su tierra y su parentela con un propósito: preparar el
lugar donde nacería la simiente, las decisiones y la vida de Abraham tuvo como
propósito preparar el genotipo, la cultura de fe, donde el Mesías vendría:
«Génesis 22:18 En tu simiente
serán benditas todas las naciones de la tierra,
por cuanto obedeciste a mi voz.
Gálatas 3:16 Ahora bien,
a Abraham fueron hechas las promesas,
y a su simiente. No dice: Y a las simientes, como si hablase de muchos, sino como de uno: Y a tu simiente, la cual es Cristo.
Gálatas 3:19 Entonces,
¿para qué sirve la ley? Fue
añadida a causa de las transgresiones,
hasta que viniese la simiente a quien fue hecha la promesa; y fue ordenada por medio de ángeles en mano
de un mediador.»
… El AT, María, José, todo está conectado con Jesús.
«Cualquiera
que se extravía, y no persevera en la
doctrina de Cristo, no tiene a
Dios; el que persevera en la doctrina de
Cristo, ése sí tiene al Padre y al Hijo.
Si alguno viene a vosotros, y no trae
esta doctrina, no lo recibáis en
casa, ni le digáis: ¡Bienvenido! Porque el que le dice: ¡Bienvenido!
participa en sus malas obras.
(2 Juan 1:9-11)»
Sin Jesús ni
siquiera se tiene a Dios. A veces escuchamos por decencia a otras enseñanzas no bíblicas, no debo correr riesgos, debo ¡Ser Firme!, concéntrese en Cristo, de
lo contrario pierde el tiempo. Cuando los recibo soy involucrado en lo que dice
el diablo, si acepto un diálogo con doctrinas diferentes a Cristo caigo en
palabrerías. Cristo es la doctrina principal, ella involucra toda la deidad.
Mi
responsabilidad es esta. Jesús involucra toda la deidad. No al extremo de caer
en los «solo Jesús». Jesús habla de él mismo con la Biblia existente, es decir,
con el AT.
«Deu 18:15 Profeta de en
medio de ti, de tus hermanos, como yo,
te levantará Jehová tu Dios; a él
oiréis;»
Egipto es tipo de
nuestra cautividad en el pecado, Moisés tipifica a nuestro libertador
Jesucristo. Jesús se remite a las Escrituras para que ellos vieran lo que de él
mismo decían. No es posible sacar a Jesús del AT. Miremos otro pasaje donde se
puede predicar a Jesús con el AT:
«Hechos 8:27 Entonces él se
levantó y fue. Y sucedió que un
etíope, eunuco, funcionario de Candace reina de los
etíopes, el cual estaba sobre todos sus
tesoros, y había venido a Jerusalén para
adorar,
Hechos 8:28 volvía sentado en su carro, y leyendo al profeta Isaías.
Hechos 8:29 Y el Espíritu dijo a Felipe: Acércate y júntate a ese carro.
Hechos 8:30 Acudiendo Felipe, le oyó que leía al profeta Isaías,
y dijo:
Pero ¿entiendes lo que lees?
Hechos 8:31 El dijo:
¿Y cómo podré, si alguno no me
enseñare? Y rogó a Felipe que subiese y
se sentara con él.
Hechos 8:32 El pasaje de la Escritura que
leía era este:
Como oveja a la muerte fue llevado;
Y como cordero mudo delante del que lo
trasquila,
Así no abrió su boca.
Hechos 8:33 En su humillación no se le hizo justicia;
Mas su generación, ¿quién la contará?
Porque fue quitada de la tierra su vida.
Hechos 8:34 Respondiendo el eunuco, dijo a Felipe: Te ruego que me digas: ¿de quién dice el profeta esto; de sí mismo,
o de algún otro?
Hechos 8:35 Entonces Felipe, abriendo su boca, y comenzando desde esta escritura, le anunció el evangelio de Jesús.»
Jesús está
inmerso ahí. Seguidamente de este pasaje de la diapositiva, ellos continúan
diciendo:
«Lucas 24:28 Llegaron a la
aldea adonde iban, y él hizo como que
iba más lejos.
Lucas 24:29 Mas ellos le obligaron a quedarse, diciendo:
Quédate con nosotros, porque se
hace tarde, y el día ya ha
declinado. Entró, pues,
a quedarse con ellos.
Lucas 24:30 Y aconteció que estando sentado con ellos a
la mesa, tomó el pan y lo bendijo, lo partió,
y les dio.
Lucas 24:31 Entonces les fueron abiertos los ojos, y le reconocieron; mas él se desapareció de su vista.
Lucas 24:32 Y se decían el uno al otro: ¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abría las Escrituras?»
Sólo el Espíritu
Santo puede hacer que las Escrituras ardan en nuestro corazón, sólo él puede
abrirnos los ojos para reconocerle, sin Jesús el AT testamento no se revela aunque
lo esprima. Si lo confieso delante de los hombres, él también me confesará
delante de otros:
«Mateo 10:32 A cualquiera, pues,
que me confiese delante de los hombres,
yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos.
Mateo 10:33 Y a cualquiera que me niegue delante de los
hombres, yo también le negaré delante de
mi Padre que está en los cielos.»
«Galatas 3:24 De manera que
la ley ha sido nuestro ayo, para
llevarnos a Cristo, a fin de que
fuésemos justificados por la fe.»
La ley era la
niñera, la institutriz, el ayo, la guía, que nos enseñaba normas de
comportamiento para prepararnos para recibir al Mesías… nos llevaba a Cristo,
al llegar a él tenía que saber que la Ley no salva, sólo Jesús puede. La aya,
enseñaba a comer en la mesa, a saludar, después de determinado tiempo el
infante podía entrar en sociedad. La ley nos preparó para llevarnos al Mesías.
La palabra de Dios
es Cristo, es el Verbo, el que habitó entre nosotros, pero Las Escrituras son
llamadas la palabra profética más segura,
«y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la
salvación por la fe que es en Cristo Jesús. Toda la Escritura es inspirada
por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el
hombre de Dios sea perfecto, enteramente
preparado para toda buena obra.
(2 Timoteo 3:15-17)»
La palabra
profética no se refiere a predecir el futuro, ella anima, consuela, edifica.
Cuando Jesús viene a la tierra viene a ser y a hacer lo que dice la palabra,
porque él es la palabra profética más segura,
es decir, vino a animar, consolar y edificar. El testimonio de Jesús es
el Espíritu de la profecía, Jesús es lo único que anima, edifica y exhorta:
«Yo me postré a sus pies para adorarle. Y él me dijo:
Mira, no lo hagas; yo soy consiervo tuyo, y de tus hermanos que retienen el testimonio
de Jesús. Adora a Dios; porque el testimonio de Jesús es el espíritu
de la profecía.
(Apocalipsis 19:10)»
Testificar de
Jesús es el ánimo de la profecía y nada más.
Jesús dice pues,
que el AT habla de él. El Espíritu Santo es único en su trabajo porque vino a
mostrarnos quién es Jesús:
«Efesios 1:17 para que el
Dios de nuestro Señor Jesucristo, el
Padre de gloria, os dé espíritu de
sabiduría y de revelación en el conocimiento de él,»
Este conocimiento
es lo único que vale la pena, no sólo nos revela a Jesús, sino la necesidad que
tenemos de él. Esta necesidad es vital en todos los aspectos de la vida. Jesús
cumplió toda la ley y los profetas, todos los ellos apuntaban a Cristo, él
tenía que cumplir lo que decían de él. La Ley dice «necesito a Jesús», los
profetas dicen «ya viene». El Señor Jesús es quien dice ser: el Mesías. En la
venida de Jesús se cumple el AT, es por esto que debe hacerse un nuevo pacto, y
que este invalida al viejo:
«Hebreos 8:13 Al decir: Nuevo pacto,
ha dado por viejo al primero; y
lo que se da por viejo y se envejece,
está próximo a desaparecer.»
El cumplimiento
del AT, es el cumplimiento del AP (Antiguo pacto):
«Queda, pues, abrogado el mandamiento anterior a causa de
su debilidad e ineficacia (pues nada perfeccionó la ley), y de la introducción de una mejor
esperanza, por la cual nos acercamos a
Dios.
(Hebreos 7:18-19)»
El pacto vigente
es el pacto de la sangre de Cristo. Si alguien dice que cree que Jesús fue un
buen maestro nada más, está en problemas:
«No penséis que yo voy a acusaros delante del Padre; hay quien os acusa, Moisés, en quien tenéis vuestra esperanza. Porque si
creyeseis a Moisés, me
creeríais a mí, porque de mí escribió
él. Pero si no creéis a sus escritos, ¿cómo creeréis a mis palabras?
(Juan 5:45-47)»
Moisés hablaba de
él, ellos decían le creemos a Moisés, pero si así fuera le creerían a Él,
porque sólo está testificando lo que Moisés había dicho. En esos cinco libros
Moisés escribió acerca del Mesías, no obstante:
«Pero el entendimiento de ellos se embotó; porque hasta el día de hoy, cuando leen el antiguo pacto, les queda el mismo velo no descubierto, el cual por Cristo es quitado.
(2 Corintios 3:14)»
Moisés será el
acusador de ellos el día del juicio final, pues él escribió de Jesús.
Cada
situación en el AT, es una foto de Cristo, todo está diseñado para que esto
pase, es decir que cada pasaje en el NT, está escenificado en el AT. Este es un
Ejemplo: Israel fue bautizado en la nube y en el mar, esto es tipo del bautismo
en el Espíritu Santo y del Bautismo en aguas.
El maná
es el alimento espiritual que comieron en el desierto, pero ese maná es sombra
y figura de Cristo, el cual es el verdadero pan que descendió del cielo. La
roca de la cual sale agua viva es Jesús, tal como lo dice Juan 7:38.
Cristo es la
razón de ser de Moisés y los diecisiete libros de los profetas, sus vidas sólo
tuvieron razón de ser cuando la dedicaron a la causa de Cristo. El propósito
del nacimiento y vida de Abraham fue para el Mesías, la nación de Israel existe
por él, y para él, se destaca una familia, la de David. El linaje de José y
María, tenía un propósito, mostrar que Jesús era hijo de hombre, con un linaje
conocido, el de David. Al terminar el libro de Malaquías se tiene una foto del
Mesías.
El AT nos
presenta al Señor Jesucristo, cuando el AT termina se tiene la fisonomía,
«Marcos 8:27 Salieron Jesús y
sus discípulos por las aldeas de Cesarea de Filipo. Y en el camino preguntó a sus
discípulos, diciéndoles: ¿Quién dicen los hombres que soy yo?
Marcos 8:28 Ellos respondieron: Unos,
Juan el Bautista; otros, Elías;
y otros, alguno de los profetas.
Marcos 8:29 Entonces él les dijo: Y vosotros,
¿quién decís que soy?
Respondiendo Pedro, le dijo: Tú eres el Cristo.
Marcos 8:30 Pero él les mandó que no dijesen esto de él a
ninguno.»
Toda religión
sigue a un muerto, pero el Cristiano sigue a Cristo el hijo del Dios vivo:
«Mateo 16:16 Respondiendo
Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.» [Los demás dioses están muertos]
Todos los caminos
no conducen a Dios, pero todos los caminos conducen a Roma. Cuando los judíos
comienzan a buscar al Mesías, ellos están a la expectativa, sin embargo, Pedro
tiene la respuesta. Y esa respuesta es Jesús:
«De cierto, de cierto os
digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida.
(Juan 5:24)»
El Señor
Jesucristo es mi esperanza, mi meta, mi fin, todo lo que hago es por él y para
él. El camino verdadero es él:
«1Juan 5:13 Estas cosas os he
escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de
Dios.»
Si leo y estudio
la Biblia, pero debo creer lo que dice. Parte de la doctrina nóstica era que
Jesús no era el hijo de Dios, y Juan escribe para aclarar justamente esto, y
manda a que no nos dejemos mover de ahí…
«2Coríntios 11:4 Porque si
viene alguno predicando a otro Jesús que el que os hemos
predicado, o si recibís otro
espíritu que el que habéis recibido,
u otro evangelio que el que habéis aceptado, bien lo toleráis;»
Muchos predican a
un Jesús bastante «acomodado», a un «Jesús amanerado», estas escrituras me
advierten sobre el cuidado que debo tener al tolerar a «otro Jesús», uno pegado
de la pared, o uno que no entró en el santuario sino hasta 1844, o a otro que
no es sino un hombre más, dice, LO ESTÁS TOLERANDO.
La palabra de
Dios me advierte de no tolerar a «otro Jesús», el Escudo del la Fe me ayuda a
apagar todo dardo de fuego del maligno, puedo llevar cautivo todo pensamiento a
la obediencia a Cristo, porque cuando comienzo a pensar en el Jesús correcto,
sus pensamientos son mas altos que los míos y es por eso que los puedo llevar
cautivos a la obediencia a Cristo, debo llevar escudo para apagar todo dardo,
es necesario resistir al diablo y él huirá.
No debo dejarme
«embolatar», debo decir, «muéstremelo en la Biblia», luego «muéstremelo en
contexto». Los falsos cristos comenzarán a aumentar en los postreros tiempos,
debo creer en la Biblia, pues en ella no hay lugar para opiniones personales.
«Gálatas 1:6 Estoy
maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia
de Cristo, para seguir un evangelio
diferente.
Gálatas 1:7 No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y
quieren pervertir el evangelio de Cristo.
Gálatas 1:8 Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que
os hemos anunciado, sea anatema.
Gálatas 1:9 Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del
que habéis recibido, sea anatema.» [Pedirle permiso a mi líder?, ojo con
esto.]
Sólo hay un
evangelio, los demás son falsos, las demás religiones son falsas, son engaño,
toda manipulación es una falsedad, no es suficiente con decir «soy de Jesús»
debe además «vivir a Jesús», debo ser inflexible sobre Jesús, no puedo moverme
de ahí.
«Romanos 8:8 y los que viven
según la carne no pueden agradar a Dios.
Romanos 8:9 Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en
vosotros. Y si alguno no tiene el
Espíritu de Cristo, no es de él.
Romanos 8:10 Pero si Cristo está en vosotros, el cuerpo en verdad está muerto a causa del
pecado, mas el espíritu vive a causa de
la justicia.»
Señor, no es un
título, Cristo es Dios manifestado en carne, hijo de Dios levantado de entre
los muertos:
«Vino a Nazaret, donde se
había criado; y en el día de reposo
entró en la sinagoga, conforme a su costumbre, y se levantó a leer. Y se le dio el libro del
profeta Isaías; y habiendo abierto el
libro, halló el lugar donde estaba
escrito: Espíritu del Señor está sobre mí,
Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas
a los pobres; Me ha enviado a sanar a
los quebrantados de corazón; A pregonar
libertad a los cautivos, Y vista a los
ciegos; A poner en libertad a los
oprimidos; A predicar el año agradable del Señor. Y enrollando el libro, lo dio al ministro, y se sentó;
y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él. Y comenzó a
decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura
delante de vosotros. Y todos daban buen testimonio de él, y estaban maravillados de las palabras de
gracia que salían de su boca, y
decían: ¿No es éste el hijo de José?
(Lucas 4:16-22)»
A los suyos vino
pero los suyos no lo recibieron, se ve el menosprecio por él en el lenguaje
usado. Era «el hijo del carpintero», no era la conclusión que deberían haber
sacado.
«Hizo además Jesús muchas otras señales en presencia de sus
discípulos, las cuales no están escritas
en este libro. Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el
Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre.
(Juan 20:30-31)»
El NT es el
cumplimiento de las Escrituras.
















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